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KANNER & PINTALUGA

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En cada aspecto de nuestra vida, algo puede suceder que nos dañe de una u otra manera. Si trabajas en una empresa donde se trabaje con maquinaria, puede que el mal funcionamiento, algún descuido, o una mala praxis te lesionen. En tu hogar puedes resbalar, caerte de algún lugar, tu cocina explote por una fuga de gas, te dañas arreglando tu coche, o haciendo una tarea sencilla como cambiando un bombillo, y esto afectaría tu día a día, incapacitándote de tus labores. Incluso yendo a un hospital para curar algún mal menor, puede resultar con alguna lesión grave gracias a una mala praxis. Sin embargo, gracias a las leyes de EEUU y el estado de la Florida, sólo deberás preocuparte por recuperarte y descansar (si la lesión fue provocada por un agente externo y no por un descuido adrede), los seguros y tu abogado se encargarán del resto.

El código civil de América ampara a todos los ciudadanos que posean un seguro a que, si en algún punto de sus vidas sufriesen de algún accidente por culpa de un agente externo, la compañía aseguradora les deberá cubrir el costo del tratamiento. Como abogado, tu deber en estos casos de lesión será investigar la causa del mismo para respaldar ante un juicio penal (si hubo una compañía o persona involucrada en el incidente) a tu cliente, demostrando que no tuvo complicidad en el suceso. Por ejemplo: Si tu cliente sale a trotar como lo suele hacer, y pasa por el parque y había un bache sin ningún aviso o advertencia, y esa persona cae y se lesiona, puede comenzar un juicio en contra del estado por no colocar alguna advertencia que avisara de la irregularidad en el piso. Hay casos donde sólo deberás exigir al seguro que cubra los gastos de la lesión, siempre y cuando el contrato lo respalde, por ejemplo: Si el contrato abarca lesiones en el hogar, conociendo que se tratan como tal a cualquier accidente casero, y tu cliente se caiga bañándose, puedes, como abogado, abrir un caso para que el seguro cubra el tratamiento médico de tu cliente, ya que el accidente no fue planeado, sino que fue algo fortuito.

Debes tener en cuenta que el término “lesiones” dentro del código civil implica también los daños emocionales que pueda llegar a sufrir una persona. Muchas compañías de seguros se desvinculan a estos, ya que muchas personas han fingido un mal, con el motivo de recibir dinero sin una necesidad real. Pero al momento de iniciar una demanda en contra de alguna empresa o en contra del estado, estas lesiones son tan serias como una física. Por ejemplo, la pérdida de un hijo por la mala praxis en un parto tiende a dejar a la madre con secuelas emocionales serias, y las sesiones con el psicólogo son costosas, esto implicaría un gasto significativo de la familia por la culpa de la negligencia de un médico. Como defensor de la familia puedes demandar al doctor que llevó a cabo el parto y exigirle que él corra con la totalidad de los gastos en las sesiones con el psicólogo, más medicamentos (si el psicólogo los recomienda). Dentro de estos daños figuran las siguientes posibilidades: secuelas por violaciones (este caso deberá ser compensado por el perpetrador del delito, cabe destacar); insultos por racismo, xenofobia, denigración por clase social o físico; maltrato o abuso por parte de superiores en áreas de trabajo, y maltrato por el personal de alguna compañía (tiendas, hospitales, clínicas, policías y cualquier agente público).

Entonces, como abogado, se debe tener consciencia de todo lo que engloba la palabra “lesión”, y las cosas que son consideradas como tal, para llevar un caso acorde al nivel de gravedad del mismo. Si la culpa no fue de tu cliente ¿por qué debería gastar de su dinero para recuperarse? Esta responsabilidad debería recaer en las personas que cometieron las faltas directa o indirectamente (con un producto errático, alguna mascota que atacó al cliente o a su propiedad, negligencia médica, negligencia laboral), y si el caso fue un descuido del cliente, activar los mecanismos para que el seguro comience a funcionar.